martes, julio 04, 2006

DIRECTORIO COMO FUENTE DE INFORMACIÓN

Según Susana Romanos (1996:205) directorio “es una obra de referencia mediante la cual se localiza, identifica, u obtiene información acerca de personas, organizaciones (compañías, academias, agencias de gobierno, etc.), o productos y servicios. El repertorio puede dar información sobre uno solo de estos rubros o combinarlos”.
El directorio debe proporcionar información que sirva de apoyo para la toma de decisiones y cumplir con ciertas características: la recopilación de la información debe ser sistemática, el método de recopilación debe ser objetivo y veraz, los datos recopilados deben contener siempre información útil sirviendo de base para la toma de decisiones.
Según Maria de Fatima Diniz Lobo y Silvia de Oliveira Barcellos (1992:75) las guías “son instrumentos fundamentales de apoyo a la actuación de centros referenciales, unidades de información, centros de documentación, etcétera, facilitando la identificación de informaciones básicas para usuarios del sector”
El objetivo del directorio es dar a conocer y difundir la especialidad o área especifica y facilitar el acceso a los datos e información.
A través de este instrumento y gracias a su especificidad permite conocer todas las personas vinculadas al área del transporte vial, así como, donde se encuentran, como se accede a ellas, que tienen, que ofrecen y que esperan.
Difunde la actividad que se desarrolla en esa área, sirve como instrumento de presentación y publicidad. Ofrece servicios llegando hasta el demandante disminuyendo la brecha informacional existente entre empresarios del área vial. Es de fácil acceso permitiendo obtener un panorama de lo que hay en el mercado auxiliando en la toma de decisiones.
El directorio debe tener ciertos requisitos para lograr llegar a su objetivo y ser eficaz y eficiente para desempeñarse como una herramienta útil y buscada, siendo un producto realizado por un profesional de la información.
Los directorios deben ser exhaustivos, el área estudiada no debe permitir dejar elementos fuera pues sino habría fuga de información y no le brindaría al usuario final un instrumento valedero.
Deben ser específicos, un instrumento que abarque demasiadas áreas se perdería en mucha información, produciendo perdida de tiempo en la búsqueda e ineficacia.
Estos deben estar bien estructurados, con índices que permitan una búsqueda rápida, como por ejemplo índices geográficos, onomásticos, alfabéticos, etc.
La calidad e integridad son factores de mucha importancia pues a la hora de valorar un instrumento de este tipo son elementos que influyen.
El directorio debe estar adecuado al usuario final pues de esta manera éste lo tomará como una herramienta útil y fiable, además la actualidad de los datos es lo que lo hace confiable.
En resumen los directorios son fuente dirigida a usuarios con necesidades puntuales; tienen una especialización temática; deben tener una buena organización de la información y una estructura lógica.
Además de las características ya citadas surge una nueva debido a la disponibilidad de tecnología y recursos informáticos, esta es la normalización, la cual nos permite el intercambio de información. A través de padrones internacionales la información fluye tornándose un bien transmisible.
Si hablamos de normalización podemos citar los dos formatos que existen para tal fin, el formato IBICT y el formato FIIR.
El primero busca la padronización tanto de forma y de contenido para el intercambio de información bibliográfica a través de medio magnético, ya el segundo su sigla lo dice es un formato que intercambia información referencial; en este describe principalmente instituciones, personas, proyectos, base de datos, eventos, software y equipos; siendo elaborado por especialistas latinoamericanos del programa general de información de la UNESCO (INFOLAC) y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) de México en el año 1988. Este formato fue realizado primeramente pensando en la automatización pero luego se vio que es aplicable también para sistemas manuales.
Sería bueno resaltar que el diseño del formato FIIR no es exhaustivo pues el mismo permite el ingreso o la incorporación de nuevos requerimientos.
Además de los formatos instituciones como el IBICT se han preocupado por brindar una metodología para la confección de las mismas. Esta se compone de cuatro etapas:
1) Planeamiento: es necesario tener en cuenta las necesidades de sus usuarios potenciales detallando los siguientes elementos:
a. Cobertura de la guía especificando los limites temáticos, geográficos y cronológicos.
b. Tipo de información a recabar.
c. Responsabilidad de las entidades involucradas
d. Instrumentos de tratamiento de la información
e. Estrategia de la recolección de datos
f. Edición y distribución
2) Identificación, relevamiento y recolección de información, en esta etapa es necesario llevar a cabo los siguientes pasos:
a. Elaborar formularios para la captación de los datos de acuerdo con los módulos e ítems de información seleccionados.
b. Establecer un cronograma de actividades a ser desarrolladas con las entidades involucradas en el proceso.
c. Llevar a cabo entrenamiento especifico para los técnicos que recolectaran la información.
d. Establecer un flujo para la resolución de problemas que puedan surgir.
e. Implementar una estrategia de recolección considerando todos los datos a ser relevados y la disponibilidad de los recursos humanos, técnicos y financieros.
f. Realizar el relevamiento de las informaciones de forma sistematizada utilizando los formularios especificos por tipo de información.
g. Utilizar los instrumentos de indización de las informaciones definidas en la etapa del planeamiento.
h. Acompañar la etapa de la recolección de datos garantizando la calidad de la información.
i. Analizar el tratamiento de los datos recolectados con miras a asegurar su normalización y consistencia.
j. Digitar las informaciones recolectadas realizando las correcciones necesarias e identificando errores.
3) Automatización: para esta etapa es necesario definir la base de datos que será usada, principalmente la plataforma o el soporte en que se creará la base de datos, como ejemplo se pueden citar Access, Msql o Msyql. Todas ellas nos permiten según el tipo de base que se desea realizar confeccionar campos, subcampos y poder relacionarlos obteniendo informes sobre la información solicitada.
4) Edición: en esta etapa lo que recomienda el IBICT es que esta este formada por un cuerpo principal, índices y listas de siglas de entidades.
Claro está que estos formatos pueden ser utilizados como referencia y ser adoptados como modelo pero las formas que adquieren pueden ser muy variadas dependiendo de los propósitos para el cual fue creado.
Estos formatos permiten la flexibilidad de adecuarse a las necesidades de cada sector a los cuales el directorio contendrá.
Vemos que existen variedad de directorios para diferentes actividades, y cada uno de ellos creado para subsanar una necesidad puntual. Según Susana Romanos (1996:206) los clasifica en:
“Directorios biográficos registran a los miembros de una profesión o actividad; son útiles para localizar especialistas sobre un tema dado y para obtener información biográfica sobre personalidades conocidas
Directorios institucionales listan primariamente organizaciones, sociedades, instituciones, fundaciones, agencias gubernamentales, etc. Son útiles para localizar compañías que ofrecen un cierto producto o servicio, u organizaciones comprometidas en un cierto tipo de actividad.
Directorios de productos, para localizar información sobre fabricantes, compañías, industrias, y otras organizaciones comerciales y servicios”.
Estos instrumentos son de gran utilidad tanto para los usuarios como para el profesional de la información, exigiéndole a éste una capacitación constante para que ésta herramienta no se vuelva obsoleta y desactualizada.
FUENTES DE INFORMACION

Fuente es el recipiente donde se guarda o conserva algo. Si queremos saber la verdad o aproximarnos a ella debemos ir a la fuente. La fuente siempre mantiene lo que sacia una necesidad. Entonces podemos decir que la utilidad de una fuente o mejor su función de guarda de algo radica en la importancia en lo que es que se guarda, pues es eso de vital importancia y posee valor pues satisface una necesidad. Siempre que hablamos de información, hablamos de la importancia de ésta, en la satisfacción de una necesidad cognitiva que se construye en un contexto social.
Domingo Buonocore apud Susana Romanos de Tiratel (1996:11) define fuente como “todo aquello que nos proporciona el material para la reconstrucción del pasado. La fuente, como principio o fundamento de una cosa representa la originaria materia de conocimiento”.
Creemos que dentro de las necesidades vitales esta la necesidad de informarse, el ser tiene necesidad de satisfacer su duda. Muchas veces ésta no es manifiesta o la demanda no la representa pero si está latente dentro de él.
Hoy en día es difícil satisfacer las necesidades de información y cuando logramos que esta sea accesible, útil y el usuario se apropia de ella es cuando ésta adquiere valor.
No importa el soporte ni como la información se presente sino donde se encuentra y como ésta se transmite o se transfiere llegando a su fin ya sea para la toma de decisión o para el estudio de un tema.
Como dice Susana Romanos (1996:14) “las fuentes de información son la suma de elementos disponibles que contienen un conjunto de símbolos con la capacidad de significar, registrados en cualquier soporte, con el potencial de poder recuperarse para satisfacer una necesidad de información del usuario...”
Las fuente de información, poseen datos referenciales que potencialmente remiten al demandante a la solución de su demanda. La información solo tiene valor si es de importancia para la unión de ofertante y demandante.
Esto se aplica para cualquier categoría de usuario, desde el ciudadano común al altamente especializado. Al enfocar específicamente el ámbito que nos interesa para este trabajo que es el de las empresas, sabemos que hoy el mercado empresarial, comercial e industrial es muy competitivo, sabemos que quien esta mejor informado o difunde y comunica sus productos tiene mas chances de lograr suceso que el que no lo está. En ese ámbito las fuentes de información logran una importancia mayúscula siendo una herramienta de unión, de nexo entre demandantes y ofertantes, muchas veces uniendo puntas que ni sabían que generarían este tipo de demanda.
Entonces surge en este ámbito el papel del bibliotecólogo que tal como lo define Campello y Campos (1993), “pueda asegurar que, a través de mecanismos adecuados, la información sea conocida y sea físicamente accesible a través de su organización en bibliotecas y agencias de información”.
La organización bibliográfica apunta a la recuperación informacional, facilitando la labor de investigadores, científicos y de personas que demandan información.
Según Campello y Campos (1993: ) sostienen que las fuentes de información se pueden clasificar en primarias, secundarias y terciarias pero además hacen la aclaración de que para algunos autores solo existen dos tipos de fuentes: primarias y secundarias, dentro de las primarias se encuentra la literatura propiamente dicha y en las secundarias los servicios bibliográficos.
Susana Romanos (1996:16) tambien divide las fuentes de información en primarias, secundarias y terciarias, siendo las primeras las que contienen información original, constituyendo la colección básica de una biblioteca, pudiendo estar tanto en formato papel u otros; las secundarias “contienen información primaria reelaborada, sintetizada y organizada, o remiten a ella” teniendo como objetivos facilitar y maximizar el acceso a las fuentes primarias, estas forman la colección de referencia de la biblioteca y por último las terciarias que son las que remiten a las secundarias conteniendo información sobre ellas.
Sostenemos al igual que la literatura que trata sobre fuentes de información especializada, que ésta se encuadra como una obra de referencia, pues es un instrumento que remite a si mismo o a otros en la búsqueda de información.
En el caso de las especializadas remiten a un área especifico, a un objeto, a una obra, a un tipo de usuario o una biblioteca especifica. Según Romanos (1996:20) resumiendo todo esto en “...un área temática particular...”.
Según Diniz, Maria de Fatima y De Oliveira Barcellos, Silvia (1992:75) dice que fuentes de información especializada son obras de referencia de una determinada área, siendo instrumentos fundamentales de apoyo a la actuación de centros referenciales, facilitando la identificación de información básica para usuarios de ese sector especifico.
Ya si nos referimos a una fuente como la guía tenemos a Silberger apud Lemos Montalli, Katia Maria y Dos Santos Campello, Bernardete (1997:322) dice que es una obra que pretende dar una visión amplia, describir características notables y proporcionar información practica para una región geográfica, para una clase de producto, o para una clase de instituciones.
En todos encontramos que la característica necesaria de esa fuente es que sea concisa y especifica en cuanto a su área de investigación e información.
Según Susana Romanos de Tiratell (1996:20) “las fuentes de información especializada son la suma de elementos disponibles que contienen un conjunto de símbolos con la capacidad de significar, dedicados a un área temática particular, registrados en cualquier soporte, con el potencial de poder recuperarse para satisfacer una necesidad de información del usuario de la biblioteca”.
En este trabajo tratamos de presentar un espécimen dentro de los recursos bibliográficos existentes en un área del conocimiento.
Un repertorio que orienta al estudio de determinada disciplina a través del conocimiento de las fuentes básicas del área.
El fin es diseñar un producto con “Valor Agregado” siendo definido como aquel tratamiento que le damos a los productos y servicios de información en base al conocimiento objetivo de las necesidades del usuario.
Nuestra propuesta trata de un instrumento de recuperación de información dirigida a usuarios potenciales del sector transportista de bienes, personas y servicios; nexo entre los productos y sus potenciales usuarios, justamente ahí radica su carácter de bibliografía especializada. Satisface una necesidad informativa sobre determinado tema y se dirige a un grupo particular de usuarios.
Un directorio como instrumento bibliográfico apunta a facilitar el trabajo de investigación del usuario mediante una exposición de fuentes consideradas relevantes para una determinada área del conocimiento.
Se trata de dilucidar al usuario fuentes bibliográficas con las cuales pueda desarrollar sus actividades, auxiliándolo en una toma de decisiones más acertada.
Las organizaciones son fuentes valiosas de información y de documentación.
Un buen directorio puede constituirse en un excelente instrumento de investigación para historiadores que deseen estudiar el desarrollo tecnológico, a partir de una descripción de las características de la empresa y de su producto; contiene además información técnica.
Se debe tener presente la actualización de esta herramienta. Técnicos y especialistas en el tema son fuentes a consultarse, y asimismo publicaciones específicas que divulgan productos.
El propósito es poseer una visión realista y objetiva del contexto.
Lobo, Maria de Fátima Diniz y Barcellos, Silvia de Oliveira (1992:75) definen guías de fuentes de información como: “obras de referencia que contiene informaciones sobre instituciones, productos, publicaciones y servicios de una determinada área”. Aclaran que este tipo de publicación “no es un instrumento de investigación en si mismo, pero facilita el acceso a informaciones por los usuarios del área que se destina”.
Coincidimos con Roberts apud Campello y Campos (1993:17) cuando expresa: “la publicación del trabajo intelectual es un intento de comunicación, de superar la barrera del tiempo y del espacio, para presentar a una audiencia o público, en gran parte desconocida, informaciones e interpretaciones para que sean juzgadas y avaladas”.
Entonces la información vale y cuanto más vale más hay que organizarla, usando criterios sólidos y de utilidad, procesarla, y difundirla, normalizarla y adecuarla al usuario final para que reciba lo que necesita recibir.
Es competencia del bibliotecólogo, descubrir necesidades de información, captarlas, o percibirlas pues estas muchas veces no son manifiestas, ubicar la información necesaria, pertinente y potencialmente relevante para ese demandante y confeccionar instrumentos amigables para el usuario y que esté acorde con el padrón de diseminación normal estandarizado.