lunes, octubre 20, 2008

Trabajar en la web, fácil?

Autoservicio e Independencia
José Camilo Daccach T.

Con el alto nivel de disponibilidad en la red, se obtiene la falsa expectativa de que es fácil.

Se ha hablado y escrito mucho sobre los beneficios que proporciona la tecnología Web a disposición de las empresas, personas naturales, y en general de cualquiera que esté conectado a la red.

Hoy solo se requiere estar conectado a la Internet para generar páginas Web, gráficos animados, gestar comercio electrónico, comprar y vender por la red, contactar amigos, enviar tarjetas de Navidad, y otra gran suerte de actividades. Así empezaron empresas como Yahoo y Amazon, hoy tremendamente exitosas. ¡Solo se requiere estar conectado!

La tecnología Web en sí es muy sencilla. La codificación de páginas Web se hace con un lenguaje llamado HTML (Hyper text mark-up Language), similar a los lenguajes de programación con muy poca estructura. No se requiere ser un Ingeniero de Sistemas para utilizar este lenguaje y es así como se encuentran en la Web, generadores gratuitos de páginas Web.

Se requiere un poco más de conocimiento de programación si se quiere incluir rutinas de validaciones, enlaces con bases de datos, manejo de pagos y otra serie de transacciones un poco menos simples, pero que todavía no se pueden catalogar como complejas. Sin embargo, también la red salió al paso a este problema y se encuentran depósitos completos de rutinas CGI, las requeridas para hacer este tipo de transacciones, y de distribución gratuita. De la misma manera se encuentran pequeñas aplicaciones conocidas como JAVA Applets o ActiveX que permiten crear ventanas de Chat, boletines de discusión entre otras funciones.

Con este nivel de disponibilidad en la red, de obtiene la falsa expectativa de que es fácil. Hacer presencia en Internet tiene sus diferentes matices de complejidad. También existen diferentes usos para la misma tecnología. Si en el ámbito personal tiene familiares repartidos en varias partes del globo, tradicionalmente se enviaban unas cuantas copias de las fotos familiares por correo. Hoy puede escanear y colocar TODAS las fotos de la Navidad en una página Web gratuita, a disposición ya no solo de la familia sino de todos los amigos con quienes comparta la dirección. En este sentido es fácil establecer este tipo de información en la Web. Inclusive he utilizado esta tecnología con corresponsales no pueden recibir documentos adjuntos en un mensaje de correo; ¡sencillamente se crea una página con un enlace al archivo que se quiere enviar y listo!

En el ámbito empresarial, también resulta tentador utilizar la tecnología del Web para tener acceso a la información corporativa, a esa a la que normalmente no podemos acceder hasta que el Departamento de Sistemas nos entregue un "archivo plano" o nos genere una consulta. La tecnología Web está haciendo camino rápido y seguro a través de las Intranet en las empresas para darle a los usuarios independencia de terceros y la tranquilidad de no tener que competir por los recursos con otros departamentos.

Si bien es cierto que el producto final pareciera fácil, existe toda una tarea por detrás de esta facilidad que debe hacer la conexión entre los sistemas de la compañía y la facilidad de acceso. La tarea sin embargo parece tan fácil a veces que se toman decisiones sin pensar en las consecuencias. Un ejemplo concreto es el diseño de todo un catálogo estático en la Internet, el cual no recibe las actualizaciones de precios que se dan en las bases de datos corporativas.

La tecnología en sí no es difícil ni de aplicar ni de entender. Sin embargo esta facilidad hace que la mayoría de los proyectos fracasen por falta de planeación, análisis y diseño de todo el proceso, antes de iniciar la generación de páginas Web. Se debe poder planificar los servicios que se quieren proveer, la forma en que el usuario interactúa con el sitio, y la información que espera ver. No se puede dejar de lado la tarea más ardua para el uso de esta tecnología: el mantenimiento de la información contenida en el sitio. Hemos recibido muchas sugerencias de sitios en los cuales se hace tan difícil la navegación para encontrar lo que uno busca que realmente todo el trabajo técnico se pierde por impráctico.

También se requiere un cambio de actitud del usuario hacia el autoservicio. La cultura latina no está basada en el autoservicio. En algunas culturas se mide la importancia de los ejecutivos por el número de asistentes a cargo y las tecnologías que ofrecen este autoservicio terminan siendo utilizadas por asistentes o secretarias. Existe el ejemplo clásico del ejecutivo que tiene correo electrónico pero es su secretaria la que lo recibe y se lo imprime para su análisis. La respuesta se hace a mano sobre el papel y la secretaria lo contesta por el sistema de nuevo. Debemos modificar esta forma de hacer nuestro trabajo si queremos que la tecnología realmente nos agregue valor. El autoservicio permite que quien tome decisiones tenga a su disposición la información requerida con oportunidad y exactitud.

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Lic. Julio Piastre
Bibliotecólogo
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viernes, octubre 03, 2008

Para refleccionar.....

¿Es Google peligroso?

Numerosos expertos temen que el gran éxito empresarial y tecnológico del buscador podría tener efectos negativos no previstos para los usuarios y la sociedad en general

"Don't be evil" (no seas malvado). Ésta es la filosofía en torno a la cual se ha construido la empresa más exitosa de la Era Internet: Google Inc. En la última década Google ha pasado de ser un buscador a presentar toda una serie de servicios que van desde la oficina digital hasta un navegador, incluyendo un servicio de correo electrónico o un calendario. Cuando el usuario utiliza estos servicios, está confiando a Google sus datos personales y confiando en su bondad a la hora de utilizarlos. Ahora bien, ¿puede ser totalmente bondadosa una empresa con tantos intereses?

  • Autor: Por ALBERTO DE LAS FUENTES SUÁREZ
  • Fecha de publicación: 1 de octubre de 2008

El gigante que no quiere ser malvado


- Imagen: Comment: Google -

El gran poder de Google es ser para cientos de millones de internautas el único filtro de la realidad. La situación recuerda el viejo dicho de los reporteros de televisión, allá por los años ochenta: "Si no ocurre delante de una cámara, simplemente no existe". Ahora el refrán sería más bien: "Si no aparece en Google, simplemente no es importante".

Lo más preocupante es que a los usuarios pueda llegarles una visión de la realidad interesada, comercial y que excluya todo aquello que no valga dinero

Esta situación, de "cuasimonopolio" de lo que es importante o lo que no lo es en Internet, ha sido denunciada por ejemplo en el informe "Investigación sobre los peligros y oportunidades presentados por los programas de búsqueda en Internet (Google, en particular)", desarrollado en 2007 por el Instituto de Sistemas de la Información y Computación de la Universidad de Tecnología de Graz, en Austria.

Este poder que tiene Google para mostrar la realidad puede ser más polémico si se atiende al supuesto deterioro de los resultados de las búsquedas. Según denuncian algunos internautas, nada ha vuelto a ser igual tras el "upgrade" (actualización) que en enero de 2006 se hizo del algoritmo de búsqueda.

Según esta teoría, en lugar de información fidedigna, numerosos resultados son "trampas" para capturar al internauta diseñadas por expertos en aparecer en las primeras posiciones en las búsquedas de Google, los llamados SEO (Search Engine Optimizer). El objetivo es que el usuario compre los productos o servicios de la empresa para la que trabaja el SEO.

Sea cierto, o no, que los SEO deforman en ocasiones los resultados del buscador, cosa que afectaría tanto a Google como a sus usuarios, lo más preocupante es que a estos últimos les llegue una visión de la realidad interesada, comercial y que excluya todo aquello que no valga dinero, algo que va expresamente en contra de la filosofía imperante en la Red. Son numerosas las voces que reclaman a Google que ponga a cada uno en su sitio ante el spam en los resultados de búsqueda, pero no resulta una tarea fácil.

Su éxito en diez años de vida

Google es una acepción inventada por sus creadores que no existía hace poco más de una década. Sergey Brin y Larry Page se lo pusieron en honor al "googol", un término matemático que representa un uno seguido de 100 ceros, pero lo escribieron mal y así se quedó: Google. Hoy es una de las marcas más reconocidas en todo el mundo, sinónimo para muchos de "todo lo que hay en Internet".

El éxito, obtenido en los diez años de historia que tiene la compañía, es abrumador. Cada día, sus más de 450.000 servidores realizan más de mil millones de búsquedas. Y casi no hay negocio en el que la compañía no esté presente. DoubleClick (publicidad y márketing digital) y FeedBurner (gestión de RSS, noticias y comentarios frecuentes de blogs y otros sitios web) son algunas de sus últimas adquisiciones.

Pero también cuenta con YouTube (vídeos), Blogger (blogs), Gmail (correo electrónico), AdSense (publicidad on line), Google News (noticias), Google Docs (documentos compartidos), Google Talk (chat), Picasa (fotos), Orkut (red social), Google Maps (mapas y geolocalización), Google Images (buscador de imágenes), Google Finance (información financiera), etc.

Y eso no es todo: Google acaba de lanzar un servicio similar a Youtube para empresas y su propio navegador web (Chrome). Además, ha anunciado que pondrá en las próximas semanas en el mercado norteamericano su propio teléfono móvil, fabricado por HTC y comercializado por T-Mobile.

La cantidad de datos personales que Google maneja sobre cada internauta es asombrosa

Entre todos estos productos y servicios, a los que el usuario puede inscribirse y usar para guardar información, la cantidad de datos personales que Google maneja sobre cada internauta es asombrosa. Y aquí surgen preguntas que inquietan a más de uno: ¿Supone algún peligro el uso de tanta tecnología? ¿Qué repercusiones tiene el enorme poder de Google para la privacidad, para los mercados en los que interviene o para el futuro de Internet?

De momento, todas estos interrogantes quedan en el aire. La compañía crece y se transforma a tal ritmo que resulta difícil adivinar qué ocurrirá en el futuro con ella. Su capacidad tecnológica y, sobre todo, los servicios gratuitos que proporciona han hecho que sea aceptada de forma muy positiva por casi todo el mundo. Su integración en nuestras vidas ha sido tremendamente natural. No obstante, es necesario observar objetivamente la realidad de Google, llena de luces pero con alguna pequeña sombra que conviene tener en cuenta.

¿Qué pasa con la privacidad?

En principio, Google nunca utiliza tales datos para nada negativo y, de hecho, ni siquiera debería asociarlos a una única persona

Más allá de que las intenciones de Google puedan ser mejores o peores, hay un dato objetivo que preocupa a ciertos sectores y asociaciones de usuarios: Google acumula decenas de miles de datos sobre cada usuario de sus servicios.

Todos los correos electrónicos que se gestionen con Gmail, todas las conversaciones de chat que se hagan a través de Google Talk, todas las búsquedas en la Red y todos los documentos con los que el usuario trabaja en Google Docs, más todas las estadísticas de los sitios web son escaneados metódicamente.


- Imagen: Google -

Los teléfonos, direcciones y cuentas de crédito, los libros que se leen, las parejas que se tienen, los sitios web que se visitan, los vídeos que se ven... Todo esto está atesorado en los servidores de Google si se usa algún servicio propiedad del buscador.

En principio, Google nunca utiliza tales datos para nada negativo. De hecho, ni siquiera debería asociarlos a una única persona. Simplemente, un dato (la búsqueda de una isla del Caribe, por ejemplo) produce una respuesta (el anuncio de una web de viajes). Ése es el modo de funcionar de Google y para prestar su servicio con la máxima eficacia, necesita cuanta más información mejor.

Pero los expertos del marketing saben bien de las ventajas de ir creando perfiles únicos de usuarios, y que las ventas aumentan más cuando es posible cruzar unos datos con otros. A pesar de todo, todavía nadie tiene ninguna prueba fiable de que Google utilice los datos del usuario con mala fe, no es ése su negocio.

La inmensa mayoría de los internautas que usan los servicios de Google han renunciado de forma casi absoluta a su privacidad

De hecho, es más que probable que ningún empleado de Google vea nunca ningún dato personal del usuario. Probablemente lo hacen sólo unas frías máquinas que tratan estos datos y los traducen en productos y servicios, en anuncios más o menos interesantes.

Es lo que se ha venido en llamar "googleware", una brillante integración de hardware y software con un fuerte componente matemático, que funciona bien y gana tanto dinero porque no necesita de ninguna intervención humana.

Pero sea humano o artificial el acceso a estos datos, el caso es que la inmensa mayoría de los internautas que usan los servicios de Google han renunciado de forma casi absoluta a su privacidad. Y lo han hecho voluntariamente por un motivo muy claro: hasta la fecha no han percibido perjuicios ni problemas por hacerlo.

Queda en manos del usuario decidir si prefiere la privacidad sin servicios eficientes o bien opta por ceder sus datos

Por contra, sí han recibido claros beneficios: búsqueda intuitiva y sencilla de páginas web relevantes, servicio webmail gratuito y con espacio ilimitado, herramientas de colaboración para trabajar on line, etc.

Al final, queda en manos del usuario decidir si prefiere la privacidad sin servicios eficientes o bien opta por ceder sus datos a una empresa que le proporciona a cambio todas las herramientas que se pueden necesitar en Internet de forma gratuita.

Google ante la ciberrepresión

Hasta ahora Google siempre ha prometido mantenerse fiel a su lema ("no seas malvado"). Y esto incluía, en un principio, no colaborar con gobiernos autoritarios ni aportar datos privados de los internautas a ningún poder, ni económico ni político, que atacara la libertad de los individuos. Pero el caso es que el gigantesco y apetitoso mercado chino hizo que este principio se hiciera un poco más "flexible".

Varias páginas web denuncian que Google ha eliminado de su buscador diversas informaciones críticas con el Gobierno chino

Así, por ejemplo, en los últimos Juegos Olímpicos se sucedieron las quejas por el control y la censura a la que somete el Gobierno chino a sus ciudadanos y visitantes. Las empresas occidentales de software, incluyendo a Yahoo!, Microsoft y Google, han colaborado en mayor o menor medida, a regañadientes o de buen grado, con estas políticas firmando un acuerdo conjunto, un "código de buena conducta", en el que desarrollar sus actividades.

Además, varias páginas web denuncian que Google ha eliminado de su buscador diversas informaciones críticas con el Gobierno chino, como unas presuntas pruebas de que algunas gimnastas chinas no alcanzaban la edad mínima para competir en las Olimpiadas, o un vídeo en favor del Tibet que fue retirado a petición, al parecer, del propio Comité Olímpico Internacional (COI). Incluso hay acusaciones (difíciles de probar, dada su naturaleza) de que Google colabora de forma encubierta con la CIA.

Dominando los mercados

Otra preocupación recurrente sobre Google es su creciente dominio de los mercados. ¿Puede llegar a convertirse en alguien con tanto poder para hacer y deshacer como tuvo Microsoft en la década de los noventa del siglo pasado?

Google factura hoy más publicidad en el Reino Unido que todas las cadenas de televisión del país juntas

De momento, en el terreno de los buscadores, su cuota es espectacular: un 69% en Estados Unidos, y creciendo frente a Yahoo! y Microsoft Network, que pierden terreno. Pero en otros países su poderío es aún más impresionante: un 87% en España y Reino Unido, un 88% en Australia...

Ni qué decir tiene que muchos analistas de los mercados de la información y la publicidad están aterrorizados. Y no es para menos. Basta dar un ejemplo: aunque muchos dudan que sea un medio de comunicación, Google factura hoy más publicidad en el Reino Unido que todas las cadenas de televisión del país juntas. Y la situación es similar en el resto del mundo occidental.

Industrias enteras, como la de la prensa escrita, pueden desaparecer en el futuro o quedar reducidas a jugar un papel marginal. Cierto que Google no es el único responsable, ni mucho menos, pero sí es el que está acaparando un mayor porcentaje de la publicidad que se escapa de los medios tradicionales.

Pendientes del futuro

Y las dudas sobre Google crecen sobre todo al pensar en el futuro. ¿Qué ocurrirá dentro de unos años? Especialmente, la desconfianza puede surgir al plantearse una cosa: Google es una empresa adicta al éxito.

Durante años no ha cesado de crecer a ritmos vertiginosos: más usuarios, más ingresos, más empleados, más dinero para repartir entre sus fundadores y directivos. Pero, obviamente, esta situación se ralentizará e incluso se detendrá en algún momento. Ninguna empresa puede crecer geométricamente siempre.

¿Llegará el día en que su poder sea tan grande que la sociedad tenga que plantearse cuáles deben ser sus límites?

Y cuando ese crecimiento se detenga, ¿lo aceptarán sin más los hombres que han ido progresivamente acaparando el control de la compañía, que no necesariamente deben ser los mismos que la fundaron ni deben tener el mismo espíritu?

Cualquiera que sea el desenlace, está claro que Google, de momento, cuenta con una bien merecida fama. Este prestigio, junto con su asombrosa tecnología, le ha permitido conquistar el lugar de honor que tiene hoy.

Articulo tomado de: http://www.consumer.es/web/es/tecnologia/internet/2008/10/01/180037.php



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